domingo, 11 de septiembre de 2011

Caricia y arte

El mes de agosto y la primera semana de septiembre los he pasado en Estelí, una ciudad al norte de Nicaragua, donde la gran Naví me prestó su casa.
La mayor parte de mi tiempo durante estas cinco semanas lo he dedicado a colaborar con Funarte, una fundación de apoyo al arte creador infantil que lleva más de 20 años promoviendo a la infancia a través de las artes plásticas. El programa Caricia y Arte, en concreto, promueve el desarrollo psicoafectivo de niñas y niños haciendo del dibujo y la pintura su principal herramienta. El trabajo que desarrollan es útil e interesante, y el equipo humano de Funarte es amable y acogedor. Aquí va enlace a la web de la organización para quien quiera echar un ojo: http://www.funarte.org.ni/
En este mes también he disfrutado de las visitas de varias amigas/os, que han venido a pasar unos días en casa (Ángela, Rodri, Vale y Chris) así como de la compañía de Annia y Naví, dos amigas estelianas. He hecho muy pocas fotos, pero ahí adjunto las que tengo...

 Trabajos colectivos realizados por niñas y niños de 1º o 2º... no recuerdo..., en carbòn y tiza sobre papel kraft. Tema: vìas y caminos.




 Chicas y chicos de 5º y 6º realizando trabajos colectivos en recuerdo de la Cruzada Nacional de Alfabetización. Acrílico sobre papel ktaft.


 Mural pintado hace años por niñas y niños de Funarte en la escuela de una comunidad de Limay, que tuvimos que restaurar porque el sol y los años lo habían deteriorado

 Niños y niñas de varios grados pintando un mural sobre el derecho a la educaciòn en la escuela Villaesperanza de Estelí



Así es cómo quedó

 Annia

Rodri

martes, 2 de agosto de 2011

Grabados, venta callejera y despedida de Granada

Cuando regresé a Granada desde Solentiname, retomé mi incipiente historia de amor con el linóleo. Tenía como objetivo hacer unos cuantos trabajos y tratar de venderlos para ayudarme con los gastos del viaje. Durante un par de semanas he pasado muchas horas en el taller y aquí os muestro algunas de las cosas que he hecho. Espero que os gusten; sed benevolentes, que estoy empezando. La primera prueba de fuego de vender en la calle ha ido bastante bien: en cinco días he vendido varios grabados y me he sacado 70 dólares, que en Nicaragua es un buen pico. Y sobre todo, estoy entusiasmada con la técnica y con ganas de seguir aprendiendo.
Los papeles sobre los que estampo son muy bonitos: unos están hechos de maiz, otros con pinzote de plátano, otros son de toalla reciclada... Los dos primeros se hacen en Malacatoya y los consigo en la Casa de los Tres Mundos, ese lugar increible en el que tanto he aprendido en tan poco tiempo. El de toalla lo hace la maravillosa gente del taller de gráfica de la Sirena, que por cierto también se ha volcado en ayudarme.
Hace dos días dejé Granada para colaborar en un proyecto de arte creador infantil que se desarrolla en Estelí; a ver qué tal.
En cuanto a Granada... todo mi cariño y mi agradecimiento a Mari, Cris y animalitas de la casa, Tony y demás pintores, Hamilton y resto de gente de la Sirena, tambien el perro Flanagan, artesanos/as de la Calzada, la gran Angela , la payasa flotante Sara, la dulce Lara, la alegre Vale y su chico Chris y toda la gente bonita con la que me he cruzado ultimamente. Ains, que sentimental me pongo :)
Ahí van las fotos...


La espera




 Madre



El descanso



Luna llena


Contigo


 El viento



 
 Caminantes


Tarjetas

 







Tony, mi profe de grabado







 
Ángela, amiga y compañera de "oficina"; con ella he compartido la mesa y la primera experiencia de venta callejera. El trabajo que hace ella son broches y adornos para el pelo en fieltro muy bonitos.



Nuestro parche. Muchas gracias a Filippo por ayudarnos a reconstruir la mesa plegable.











miércoles, 20 de julio de 2011

Llegada a San Carlos y semana en Solentiname

Como lo prometido es deuda, aquí va una versión más extensa de mis andanzas de las últimas semanas. El lunes 4 de julio tomé un barco en Granada en dirección a San Carlos, al sur del enorme y espectacular lago Cocibolca. Quince horas después, hacia las 5 am llegaba a mi primer destino, San Carlos, donde tendría que tomar una lancha por la tarde para llegar a cualquiera de las islas de Solentiname. Mientras hacía algunas pesquisas cerca del muelle sobre el paradero de Ernesto Cardenal, una figura importante de la vida cultural, política y espiritual de Nicaragua, y al mismo tiempo esperaba a una mujer que decían podría alojarme en su casa de la Venada, se abrió la puerta de la casa de al lado y una señora a la que no conocía de nada me invitó con un gesto a pasar a su casa. Eran las 6 am.
Entro detrás de ella. Señala con el dedo a una silla y al televisor encendido, como invitándome a sentarme y ver la tele. Obedezco. A los pocos segundos me doy cuenta de que no estamos solas. En una hamaca se remueve alguien, como desperezánose, y en otra parte de la sala, desde una cama, un niño delgado de unos diez años, me observa con curiosidad. Me siento incómoda, como violentando la intimidad de una familia que despierta al día, pero Sonia, que así se llama mi inesperada anfitriona, me dice que esté tranquila. Al poco entra un hombre joven de la calle, diría que pescador, y me aporta datos sobre la ubicación de Cardenal. Parece ser que le han comentado que voy tras su pista y quiere ayudarme. Sonia fuma en silencio. El niño se me acerca y charlamos un rato. Se llama Yordi y es tan simpático como despierto. Al rato Sonia le manda a comprar huevos para el desayuno y un poco más tarde me sirven un plato de huevos revueltos con gallopinto y una taza de leche caliente. La generosidad de la gente más humilde en este país es asombrosa. Charlando con Yordi me dice que quiere ir a internet; yo estoy en las mismas, así que a las 8h en punto estamos como dos clavos a la puerta de un locutorio. 

Horas más tarde, tras despedirme de Yordi y su familia, recoger mi mochila y descartar la opción de la Venada como destino en Solentiname, conozco a unas murcianas agradables con las que agarro una lancha hacia Mancarrón, la isla más grande del archipiélago. Una vez allí nos alojamos en la casa de Lidia Castillo y su familia, una gente encantadora y honrada a la que merece la pena conocer. Lidia tiene dos habitaciones habilitadas para hospedar a visitantes y está construyendo una tercera. Todavía no hay rótulo que lo diga pero el alojamiento se llama "Los pececitos". Es barato (unos 100 córdobas por persona/noche) y muy agradable, sobre todo porque convivir con gente tan buena es una delicia. Además de llevar el hospedaje, Lidia hace artesanía con madera de balsa, participa activamente en la cooperativa de mujeres y colabora con una fundación contra la violencia doméstica, por mencionar algunas de sus actividades. Es una mujer tremendamente trabajadora, espabilada, generosa y alegre. Francisco su marido, también es muy afable y risueño. Daniela, de 17 años, es digna hija de su madre -inteligente, activa y sociable- y con ella colabora dando color a las piezas de madera que talla Lidia; trabaja también en el centro de información turística de la isla. Con el hijo, al que llaman el Morruco, tuve menos trato porque es más callado, pero también es amable. Y con Lidia Melissa, la pequeña, de 7 años, hice buena amistad.

Solentiname consta de 36 islas, de las que cuatro (Mancarrón, Mancarroncito, San Fernando y la Venada) son más grandes y las demás son muy pequeñas. Todas deben de ser preciosas aunque la verdad es que yo me mantuve sólo en Mancarrón; desplazarse de isla en isla requiere una cierta logística y, por otra parte, llevé el dinero demasiado justo como para hacerlo. En Mancarrón al menos los paisajes son verdísimos y exuberantes. La variedad de árboles, flores, mariposas y aves (garzas, patos de varios tipos, colibríes, loros, águilas y muchas otras) es grande. Dicen que también hay boas, venados y mucha más fauna difícil de ver. Los mosquitos zancudos, por su parte, son miles y devoran a pesar del repelente, las espirales, las mangas largas y cualquier remedio del que cualquiera dispone. Con ellos sólo queda resignarse (y dormir con mosquitera, claro).
Los días que pasé en la isla fueron muy tranquilos y bastante domésticos. A Solentiname casi no llega la energía eléctrica, de manera que una se adapta al ciclo natural de la luz. Me despertaba hacia las 5.30 y me metía en la cama hacia las 21.30. Esos días leí, escribí, dibujé, paseé, charlé mucho con la familia, conocí a Ernesto Cardenal (aunque el encuentro fue muy breve y el poeta me dejó bsatante claro que le apetecía poco atenderme; parace ser que sigue siendo un referente en la vida cultural del país, por lo que hace mucha vida social y supongo que se satura; normal). Me puse en contacto con la gente de las organizaciones APDS y Huelva con Solentiname, agentes fundamentales del desarrollo del archipiélago. Me hablaron de los proyectos educativos que están en marcha en las islas, así como de un plan de construcción de pilas para recoger agua de lluvia para el consumo (por desgracia la del lago está un poco contaminada). También están desarrollando un proyecto de huertos familiares que tiene como objetivo que los campesinos/as enriquezcan su dieta, basada en el maiz, el arroz y los frijoles. Uno de los días acompañé a los voluntarios/as a visitar a las vecinas/os de la zona del Colectivo para hablar del tema de los huertos y tomar medidas en sus áreas. Otros dos días las chicas que llevan la parte educativa me dejaron participar en las actividades con los niños/as. Por su parte, las mujeres de la cooperativa están recibiendo un curso de capacitación en repostería y otro en esteticién; hay otros programados.

Una mañana acompañé a Francisco y Morruco a pescar en la barca. Salimos de casa tempranito y no volvimos hasta haber pescado 14 mujarras, una para cada una de las personas que comeríamos en la casa ese día. De esos catorce, dos los pesqué yo. No es mucho pero me quedé bien contenta porque nunca antes había pescado.

Con Lidia Melissa, la pequeña de la familia, hice muy buenas migas. Un día salimos a tomar fotos por la isla para hacer un pequeño reportaje de Mancarrón. La calidad es mala porque son de celular pero las adjunto para que conozcáis un poco la isla y veáis el talento que tiene la peque.